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Todos conocemos la importancia del cuidado de los pies y la relación íntima de estos con el resto de estructuras anatómicas vinculadas a él, tobillo, rodilla cadera y columna lumbar; por tanto cualquier momentos es bueno para decidirse a hacer un estudio biomecánico de la pisada. Señalaremos ciertos momentos en los que sería de especial interés su realización.

  • Cuando se ha producido una lesión en la que pueda estar implicado el pie de forma implícita o explícita, mediante el estudio biomecánico del pie analizaremos la influencia del mismo en nuestra lesión.
  • Después de haber usado plantillas durante un determinado período de tiempo es preciso realizar un control para valorar la evolución del mismo.
  • En pacientes que se inician a la práctica deportiva, para poder adquirir el material deportivo acorde a las necesidades de su pie y pisada.
  • En deportistas tanto amateurs como profesionales se realizan un estudio de la pisada con periodicidad anual (cada temporada) para controlar la posibilidad de sufrir una lesión por culpa de un mal apoyo del pie sobre el suelo. Por ejemplo, en las carreras de larga distancia el comportamiento del pie no es el mismo en los primeros kilómetros que cuando ya llevamos mucho tiempo de carrera. La pisada va cambiando conforme va transcurriendo la carrera. Con un estudio de la pisada podemos saber qué comportamiento tendrá el pie en momentos de más fatiga y así evitar que un apoyo incorrecto debido al cansancio nos provoque una lesión.
  • En niños a partir de los 3 años, cualquier alteración en la marcha diagnosticada precozmente es susceptible, en gran medida, de tratamiento y corrección hasta la edad aproximada de los 14 años; de ahí la importancia de detectar a tiempo dichas anomalías y poner las medidas terapéuticas necesarias, a fin de evitar daños irreparables en la edad adulta. Las alteraciones estructurales del pie del adulto tienen mal pronóstico y peor tratamiento.