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Career: Podóloga

Curiosidades sobre la Marcha Humana.

Los parámetros de normalidad de la marcha del hombre, se establecen a partir de lo que se denomina ciclo de la marcha.

Éste ciclo comprende desde el inicio del contacto por el talón de un pie, hasta que el mismo pie vuelve a contactar por el talón (dos pasos). La longitud del ciclo se establece en 1,5 m. Se realizan 120 pasos por minuto.

Desde que el pie inicia el contacto con el talón, hasta que despega por la punta de los dedos, trascurre un tiempo. La distribución de ese tiempo en porcentajes es la siguiente: fase de apoyo de talón 25 %; fase con todo el pie en contacto con el suelo 41%; fase en que inicia el despegue del talón 17%; y por último fase de despegue de dedos 17%.

Las desviaciones de estos parámetros de normalidad en más o en menos, pueden dar alteraciones a nivel de las extremidades inferiores, ya que comprometerán estructuras musculares, articulares, óseas y de las presiones plantares.

Estas sumas de estructuras y articulaciones, interactúan formando una red que mantiene el cuerpo en equilibrio. Esta red que forma nuestro cuerpo, es soportada por nuestros pies, por eso mismo les hemos de dar una importancia relevante y tener un cuidado especial puesto que son nuestra base y sostén. Los pies no son una estructura aislada de nuestro cuerpo, sino que están interconectados con él a través de las estructuras óseas y de las cadenas musculares de las cuales forman parte.

Andando, durante la marcha o la carrera, todas las articulaciones están implicadas para llevar a cabo el movimiento. En el estudio de la marcha se valora y compara los movimientos de cada persona con unos rangos de movimiento considerados normales y es aquí dónde, observando las diferencias, se puede corregir el gesto incorrecto modificándolo para evitar futuras alteraciones o lesiones esqueléticas o musculares que pueden producir patologías importantes si no se modifican a tiempo.

Valoración postural

Desde el inicio del gateo en la niñez, hasta llegar a la vejez, nuestro cuerpo está condicionado por las leyes mecánicas y biológicas del crecimiento óseo. A grandes rasgos, las estructuras del cuerpo que están sometidas a más estrés, carga, tensión o flexión, se deforman para adaptarse a este exceso de estímulo, configurando así la forma de nuestro esqueleto durante las diferentes etapas del crecimiento y consolidándose en la edad adulta. Hay multitud de factores que influyen en esta configuración cómo: el tiempo de gateo, la edad que empezamos a andar, el tipo de actividad física, el trabajo que desarrollamos, la práctica o no de deporte, etc... Una duración en el tiempo, demasiado breve o excesiva de estos procesos durante el crecimiento del cuerpo, pueden producir anomalías o deformidades anatómicas, que quedan consolidadas a la edad adulta.

La detección precoz de estas anomalías, permitirá establecer un plan de actuación para tratar preventivamente la aparición en un futuro, de patologías y lesiones irreversibles.

Mejora del gesto

El estudio de la actitud postural en varias situaciones, tanto deportivas cómo laborales o de la vida cotidiana permite observar cuáles son los gestos incorrectos y vicios posturales que pueden alterar las estructuras anatómicas, produciendo dolor o lesiones. La aplicación de la biomecánica en la podología, permite estudiar cuáles son los trayectos del movimiento humano más adecuados en cada situación, evitando puntos de presión, sobrecargas, estrés, etc., en definitiva, se evita la aparición de lesiones y permite la mejora del gesto, para obtener un óptimo rendimiento en cualquier movimiento del cuerpo humano ya sea a nivel profesional o deportivo.